Aunque ya hemos hecho otra entrevista, aquí os dejamos con esta entrevista a Dña. María Dolores Perez, profesora de Religión Católica de nuestro centro. Espero que, como a mi, os conmueban estas sabias palabras:

P: ¿Qué cree usted que ha cambiado más: la sociedad o la juventud?
R: La juventud es una parte de la sociedad. La sociedad es un concepto más amplio. Creo que los cambios producidos en  la sociedad  han repercutido y mucho en la juventud, (y en todos)  haciendo de  ella  un colectivo con unas determinadas características, que  a su vez se reflejan en la sociedad.

P: Esta sociedad actual es muy materialista y muchos de los valores de antes se han perdido. ¿Por qué cree que se ha llegado a ese extremo? ¿Puede cambiarse esto?
R: El por qué  no es tan fácil de explicar….seria necesario hacer un análisis en profundidad, no quiero ser simplista, pero éste no es el momento ¿verdad?  Pienso que han influido muchas cosas, pero lo que si creo  que ha sido determinante, es una  sobrevaloración de  lo material, del cuerpo, del dinero, de la fama… Los avances y los cambios son necesarios y buenos, siempre y cuando  sean para construir un mundo mejor. Pero es evidente que no hemos encontrado el camino correcto…PARA QUE SE BENEFIICIEN TODOS. Hemos conseguido muchas cosas maravillosas pero hemos  olvidado  o sacrificado  muchos valores que, para mi y creo que, para muchas personas son superiores,  más humanos y que a la larga nos hacen más felices .Huyendo de penurias materiales nos hemos cegado con las cosas y estamos llegando a un estado de penurias espirituales. Hablamos mucho de valores, en teoría, pero  la realidad de la vida nos muestra  que el hombre y la mujer del siglo XXI, al menos en las sociedades  occidentales ricas, es altamente egoísta.  Cambiar, claro que se puede, lo que  dudo es, que estemos dispuestos a hacerlo por nuestra iniciativa, pero la vida es tan misteriosa que no hay ciencia que nos pueda garantizar lo que nos sucederá el día de mañana a cada uno de nosotros.

P: ¿Está contenta con el alumnado de hoy, con el Instituto y, obviamente, con su trabajo?
R: Empiezo por lo último. Creo que ya os he dicho, que mi trabajo es importantísimo en mi vida. Mi elección de dar Religión fue una opción libre. Podía haber  optado por  Ciencias Naturales (que es mi otra carrera) Y esta opción ni fue cómoda  entonces ni ahora. Pero los motivos no vienen  a cuanto  en esta entrevista. Con el instituto, pues hay cosas que me gustan y otras que no me gustan nada, como me imagino os pasará a vosotros. Por ejemplo, me gusta y motiva la profesionalidad de muchos de mis compañeros/as  y no me gusta nada la malísima infraestructura que hay en cuanto material informático, siendo este un centro Tic.  Con el alumnado, pues creo que  tenemos “buena gente”,  pero ser “buena gente” no te convierte en  “buen estudiante” (que no es equivalente  a  sacar sobresalientes, sino  tener ganas de trabajar y aprender…)  En general,  casi la mitad de esa  “buena gente” no tiene ganas de hacer nada, con el mínimo esfuerzo exigen los máximos resultados. Me da pena ver a la juventud tan “cansada”, como si arrastraran la vida… Y luego, hay otra “buena gente” que de lo único que tiene ganas es de  perder al instituto de vista  y  como consecuencia así es su comportamiento en clase. Luego, mi estar contenta o no, está en función de cómo este la  “buena gente”. Con todo, siempre hay alumnado que merece la pena todos los esfuerzos y malos momentos. 

P: ¿Piensa que hay un conflicto entre la Iglesia y la ciencia?
R: Otra cuestión que no se puede explicar  con una simple respuesta. Pero te diré que no. La ciencia tiene su campo y la Iglesia el suyo. Lo que pasa, que muchos piensan que la Iglesia no debería opinar de nada de lo que acontece en el mundo, vaya, ser “mudita”. Y la Iglesia no solo puede  (si es que estamos de acuerdo en la libertad de expresión) si no que debe opinar  (no de cómo hacer ciencia) sino del uso y aplicación que hacemos de todos esos avances científicos y decir si desde la moral cristiana esas aplicaciones son aceptables o no.  El que la quiera oír y seguir que lo haga y el qué no, pues libre es, que haga lo que quiera, pero que no obligue a la Iglesia a decir lo que él quiere que diga, o a permanecer callada.

P: Una situación muy frecuente en las clases de religión es que el alumno escuche, atienda, pero no llegue a entender ni a compartir ese punto de vista. ¿Qué opina al respecto?
R: Pues que es verdad, y yo respeto  a cada uno. Se que mi materia siempre esta en “tela de juicio” y mucho más con los tiempos que corren.  A mi no me importa que una persona pueda tener otra postura, lo que me da pena es que esa postura no sea suya sino adoptada de lo que ha oído, por ejemplo,  en la tele, en una serie de esas tan “constructivas” y “educativas”,  y no fruto de una reflexión personal y libre. En cuanto a lo de entender, hay cosas que pertenecen al campo de la fe… y que se aceptan desde la fe y no desde el entendimiento. Pero claro, para dar sentido a esa aceptación hay que vivir la fe, tener una experiencia de fe.   Cuando se tiene se comprende. San Agustín decía algo así:  “Saber para creer, creer para entender”

P: ¿Propondría usted algunas ideas para llevar la Iglesia a los jóvenes?
R: Hay muchos jóvenes comprometidos en las tareas de la Iglesia. Lo que pasa que eso no es noticia. Pero basta asomarse un poquito a todos los grupos cristianos que luchan por mejorar algo el mundo.  Si me habláis de “masa” pues es verdad, que  no vemos a muchos jóvenes participando en la Eucaristía y creo que los sacerdotes debían de mostrarles su valor  y  procurar su vivencia  haciéndola más cercana y festiva. Lo que pasa que eso no sabe hacerlo todo el mundo. Es difícil  y ellos son sacerdotes y no animadores de discoteca. ¿Comprendéis? Además, también seria un error que el motivo de ir, no fuera  el que tiene que ser, que Jesús se hace presente entre nosotros en el pan y en el vino. Y eso llena el corazón y da sentido a la existencia humana.

P: En relación a la pregunta anterior, ¿cree usted que la música puede ser una solución favorable? ¿Qué opina de la música de hoy día?
R: “El que canta reza dos veces”. Utilizar la música en nuestras celebraciones seria enriquecerlas y debería  hacerse un esfuerzo en cada parroquia para que hubiera un buen coro.   En cuanto a la música de hoy, pues hay de todo.  Para todos los gustos. A mi hay cosas que me gustan y otras que oírlas es un martirio chino.

P: El alcohol, las drogas, los embarazos no deseados y la juventud. ¿Es cuestión de buscar culpables o de solventar alguna idea?   
R: Vuelvo a decir que a pesar de los  antivalores de la juventud  de hoy, hay  muchos que viven con una gran plenitud su vida. El alcohol, la droga, los embarazos etc., no son sinónimos de juventud aunque sí es cierto que se dan en un gran porcentaje de ella, pero también de otros que ya no son tan jóvenes… No es cuestión de buscar culpables pues yo creo que culpables somos todos, unos más y otros menos, pero todos hemos contribuido a que la sociedad sea como es, con sus luces y sus sombras. Pienso que es cuestión de sabiduría y de sentido común. Hoy sabemos muchas cosas, tenemos muchas cosas… pero hemos perdido la “sabiduría” y “el sentido común” para apreciarlas, valorarlas y saber utilizarlas. Desde mi postura creyente doy mucha importancia a la vida del espíritu y  veo como cuidamos el cuerpo y  que poco el espíritu. Eso crea en la persona, antes o después, un vacio, un sin sentido, un desgarro… que pasa factura de alguna manera.

P: ¿Qué opina usted sobre la violencia de género? ¿Cree que las mujeres denuncian cuando es debidos?
R:  Que es muy lamentable que en el siglo XXI estemos viviendo en las sociedades civilizadas esta violencia. Puedo entender que dos personas no puedan convivir juntas por muchas razones,  pero ese odio, rencor, agresividad, intereses, orgullo, celos etc. que llevan a una persona a agredir o   terminar con otra no consigo entenderlo. Sí,  hay que cultivar el espíritu, pues se aprende a ser generosos, a perdonar, a procurar no  avasallar a   las personas, a  no exigirles lo que no quieran darte, a aceptar los contratiempos de la vida, a relativizar muchas cosas que  creemos  son importantes,   a luchar desde la concordia y la paz por aquello que  nos pueda hacer mejores …

Creo que hay muchas mujeres que debían de denunciar y no lo hacen y otras que se pasan denunciando.  Es mi impresión.

Que es muy lamentable que en el siglo XXI estemos viviendo en las sociedades civilizadas esta violencia. Puedo entender que dos personas no puedan convivir juntas por muchas razones,  pero ese odio, rencor, agresividad, intereses, orgullo, celos etc. que llevan a una persona a agredir o   terminar con otra no consigo entenderlo. Sí,  hay que cultivar el espíritu, pues se aprende a ser generosos, a perdonar, a procurar no  avasallar a   las personas, a  no exigirles lo que no quieran darte, a aceptar los contratiempos de la vida, a relativizar muchas cosas que  creemos  son importantes,   a luchar desde la concordia y la paz por aquello que  nos pueda hacer mejores …

Creo que hay muchas mujeres que debían de denunciar y no lo hacen y otras que se pasan denunciando.  Es mi impresión.

P: ¿Piensa usted que los padres nos dan muchas “alas”? Hay cosas que los padres nunca llegan a saber, pero que son de sobra conocidas en los grupos de amigos, ¿qué opina al respecto?
R: Pienso que es muy difícil ser padres y una responsabilidad muy grande. Los padres quieren lo mejor para sus hijos, lo que pasa que, a veces, el corazón es ciego  y aunque vea lo traspuesto lo justifica todo. Y como el ambiente en el que vivimos no ayuda, pues es fácil dar “alas” aunque luego lo lamenten.  Los padres, los buenos padres creo, que lo saben todo, lo intuyen,  lo presienten, que no es necesario que el hijo o la hija se lo cuente, lo que pasa es que se resisten a creerlo o aceptarlo y esperan despertar y que sea un sueño…

P: Por último, y como despedida, qué frase le dirigiría a nuestros lectores y a los jóvenes del instituto.
R: Como la comparto al 100% elijo ésta:

 Vivimos en el mundo cuando amamos. Sólo una vida vivida para los demás merece la pena ser vivida. Albert Einstein

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